PROBLEMAS MATRIMONIALES

Infidelidad:

La Infidelidad es el incumplimiento del compromiso de fidelidad.

Vale resaltar que, en su acepción más común, el termino fidelidad hace referencia al respeto mutuo entre los miembros de una pareja, en particular al respeto y cumplimiento de un pacto, explícito o implícito, de exclusividad. En este contexto, ser fiel significa pensar en la persona que tenemos a un lado, que cuando esa persona nos necesite, estemos ahí para ella, no ocultarle nada respecto de otras personas, sólo tener relaciones íntimas con la persona que hemos decidido mantener a nuestro lado, es decir, con nuestra pareja. La aplicación del concepto puede variar según nuestras concepciones, o según la orientación sexual y se puede hablar de fidelidad en la relación entre un hombre y una mujer, o entre dos hombres, o entre dos mujeres. Por tanto, en su acepción más común, la infidelidad es quebrar ese pacto tácito de mantener relaciones sexuales exclusivamente con la persona que hemos escogido libremente como pareja.

Existen dos tipos de infidelidad:

  • La infidelidad puntual: basada solo en el sexo y relativamente fácil de ocultar.
  • Infidelidad de compromiso: es duradera y supone la aparición de un amante estable, con quien se da un importante compromiso. Es bastante común que en estas relaciones se prometa romper con la primera pareja, aunque no suele hacerse.

Estas son algunas causas del porque se da la infidelidad en la pareja:

  • La infancia: la manera en cómo se vivió en la infancia, determina las formas de conducta de la familia y la persona en la edad adulta. Por lo tanto una persona que de niño fue desatendido, extremadamente sobreprotegido, inseguro, proveniente de una familia disfuncional, o en donde no hay la promoción de valores y principios, es más probable que cuando sea mayor, sea infiel a su pareja.
  • Vacío: la soledad, el aislamiento, desesperanza o una depresión sin explicación, provocan inestabilidad en los matrimonios. Cuando aparece ese sentimiento de vacío en una de las partes, la persona tiende a seguir buscando a su "pareja ideal" y aunque no sabe lo que realmente quiere, es infiel.
  • Otro de los factores que provoca la infidelidad se refiere a la elección de la propia pareja; después de un tiempo, el o ella se dan cuenta de que no son compatibles y tal vez durante un tiempo pudieron sobrellevar la situación, pero después fue imposible.
  • Búsqueda de nuevas experiencias: esto ocurre sobretodo en personas que no han tenido relaciones con otras personas.
  • El sentimiento de menosprecio: una vez que ha pasado la etapa de enamoramiento en la pareja, ésta se enfrenta a la realidad, olvidando a aquella persona que tanto se idealizaba, ahora sus conductas ya no son placenteras en la convivencia, por lo que se defraudan las expectativas. Por otro lado hay un abandono mutuo en la pareja, centrándose cada uno en sus objetivos personales y no en los de ambos, así que si aparece otra persona que los haga sentir más valorados, se elige inconscientemente como nueva compañera.
  • La monotonía: esta es uno de los más grandes enemigos en la relación de pareja. Un matrimonio sumido en la rutina y en el aburrimiento esta más vulnerable, por lo tanto si llega alguien que ofrece un panorama distinto, lleno de encantos, novedades, riesgos y demás cosas de que carece la relación conyugal, es muy probable que se acepte.
  • La vida sexual deficiente: aunque no es el único elemento en la relación de pareja, si es muy importante, por lo que si una de las partes no se siente satisfecho sexualmente tiende a buscar fuera de la relación la satisfacción sexual que no encuentra en su pareja, a pesar de amarla. El que ella o él no satisfagan al otro o no quiere llevar a cabo sus fantasías sexuales, le crea un sentimiento de enojo y venganza, llevándolo(a) a tener relaciones sexuales con otra persona.
  • Interferencia de la familia (padres): otro factor que influye para que la infidelidad se dé es la intervención de los padres en la vida matrimonial de sus hijos, lo cual viene de la mano con la dependencia emocional de la pareja. Ya que al no establecerles límites, provoca que haya sentimientos de abandono y poco valor hacia el otro, llevándolo a buscar una relación extramarital.
  • Ya no sienten lo mismo: cuando el enamoramiento que existía en un principio en la pareja se ha ido acabando y se vive en el hastío de una relación, mientras que al mismo tiempo una de las partes necesita seguir satisfaciendo su necesidad de seguir enamorado, es muy común que busque vivir nuevamente ese sentimiento con otra persona.
  • No perder la idealización de la pareja: otro factor causante de la infidelidad es cuando una de las partes desea que su pareja la siga idealizando y para evitar modificar esa imagen elige como amante a una persona totalmente opuesta. Con ella es con quien llevan a cabo todas sus fantasías sexuales y no con la pareja.
  • Miedo a perder la libertad: cuando la pareja es asfixiante o una de la partes tiene miedo a perder su independencia y quedar atrapados en una relación, intenta sentirse libre cometiendo actos de infidelidad.
  • Por lo que se tiene: en muchas ocasiones, también se llega a ser infiel, cuando uno de la pareja por haber obtenido poder, dinero y una posición social, siente que se ha ganado el derecho a tener un mayor potencial sexual con el sexo opuesto.
  • Cuando la pareja lo permite porque sabe que la relación está mal: se da sobre todo cuando ambos se dan cuenta de las deficiencias de su relación y por lo tanto están de acuerdo en que los dos o a veces uno tenga relaciones extramaritales con otra persona, de tal forma que con ella o él, pueda satisfacer lo que le hace falta en su relación con su pareja estable.

Las conductas que muestra un hombre cuando esta siendo infiel, son más fáciles de detectar que en el caso de una mujer, porque él no es tan cuidadoso para mentir y muchas veces hasta se contradice.

Las conductas son los siguientes:

  • Notas que entre ustedes ya no hay comunicación y eso parece no importarle.
  • No comenta qué hace cuando sale, cómo le va en el trabajo o cómo se siente.
  • Recibe llamadas misteriosas.
  • Sale con los amigos frecuentemente.
  • No vuelve a casa a la hora de costumbre.
  • Elige su ropa con más cuidado que antes.
  • Está más interesado en verse bien físicamente por lo que se somete a dietas o hace ejercicio.
  • Inventa motivos para estar cada vez menos tiempo en casa.
  • Habla de temas que antes no dominaba.
  • Cambia de gustos súbitamente.
  • Se ofende inmediatamente cuando le insinúan que miente.
  • No quiere tener sexo con su esposa.
  • En ocasiones se muestra más tierno que de costumbre.
  • Gasta bastante dinero injustificadamente.

Signos para descubrir una infidelidad femenina:

  • Muestra una alegría inmotivada en medio de su rutina.
  • Es sarcástica.
  • Indiferencia ante el naufragio de la relación.
  • Sale con amigas más frecuentemente.
  • Pérdida del apetito sexual, incluso rechazo.
  • Se retrasa constantemente en el trabajo.
  • Se interesa mucho por lucir atractiva cuando sale.

Disfunción Familiar:

Se genera cuando las relaciones intrafamiliares son afectadas por una comunicación incoherente, confusa e indirecta, debido a que el sistema familiar se enferma progresivamente. Esta disfunción se convierte en el estilo de vida familiar y produce en muchos casos, el aislamiento de la familia de los contactos sociales cotidianos. Las reglas familiares se tornan confusas, rígidas e injustas para sus miembros y se distorsionan sus roles conforme avanza la enfermedad. En una familia disfuncional los niños van formando un carácter co-dependiente, que puede facilitar el desarrollo de adicciones o de relaciones enfermas en el futuro.

Falta de Comunicación:

Existe otro factor clave para crear un matrimonio con éxito, o para reparar el que se ha deteriorado. También se relaciona con la comunicación, el intercambio de ideas entre dos personas. De hecho, la comunicación es la raíz del éxito matrimonial, a partir de la cual puede crecer una unión fuerte. La falta de comunicación es la roca donde el barco puede estrellar su quilla. En primer lugar, los hombres y las mujeres no se fijan muy bien “con quien se casan”. Cuando se carece de entrenamiento básico sobre la neurosis, la psicosis o la manera de juzgar una buena cocinera o un buen trabajador, lo único que nos guía en la elección de pareja es eso que llamamos amor, algo lleno de trampas y traiciones y no muy fácil de identificar. Sería esperar demasiado, que una sociedad que apenas supera el nivel de las hormigas, fuera totalmente práctica en relación a una institución tan poco práctica como es el matrimonio. En la deficiente comunicación que practican, cuando no se le reconoce al otro sus propios valores y no buscar los momentos oportunos para decirse las cosas y en lugar de una comunicación respetuosa, abierta y transparente, se presentan las agresiones de doble vía, se acaba la paz del hogar y también la comunicación que quedaba. Entonces las relaciones familiares se deterioran al no saber decirse las cosas con amor y comprensión, al no saber el uno interpretar lo que el otro le quiere decir, al tratar de cambiar al otro a como dé lugar para hacer realidad las expectativas que llevaban al matrimonio, al asumir actitudes defensivas cuando se sienten atacados en su intimidad, al no sentirse aceptados por ser como son, y al no sentir el estímulo para asumir verdaderamente y con plena libertad la mejora personal. Surgen a veces reconciliaciones poco duraderas porque vuelven a caer en los mismos errores. Aparece la crítica sistemática y el lenguaje absoluto: "Tú NUNCA me ayudas, Tú SIEMPRE dejas la ropa tirada, Tú TODO me lo contradices". Y a esto se añade que ha desaparecido del lenguaje de los gestos el detalle amoroso, la caricia tierna., el susurro al oído para decirle al otro "te quiero y me haces falta".

Esto por lo general, cuando no conduce a una crisis total o a un rompimiento definitivo, puede acomodarlos en una falsa tolerancia nada saludable para la relación. Y decimos, nada saludable, porque lleva a que cada uno viva su vida en forma independiente, alejándose de la verdadera realidad de lo que es el matrimonio.

Cierran el uno al otro su corazón de tal manera que ni siquiera sacan unos minutos de su valioso tiempo para hablar de los dos. De sus inquietudes, de sus temores, de lo que cada uno lleva dentro de sí, ni siquiera de sus esperanzas e ilusiones. De todo lo que está afectando positiva o negativamente la relación de los dos.

Impotencia:

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo. La impotencia es una enfermedad muy frecuente que puede afectar las relaciones de quien la padece con su pareja, con la familia, así como con el entorno laboral y social. Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia: diabetes, hipertensión arterial, consumo de tabaco y alcohol, niveles altos de colesterol, toma de determinados fármacos y depresión.

Causas:

La impotencia puede ser causada por:

  • Causas psicológicas: el pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual. También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.
  • Causas vasculares: son muy habituales. El pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad. Fumar, sufrir hipertensión arterial, diabetes, algunas enfermedades cardíacas y variaciones en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.
  • Causas neurológicas: en estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o las intervenciones quirúrgicas en la pelvis.
  • Causas hormonales: son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.
  • Causas farmacológicas: existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los trastornos psiquiátricos.

Problemas con la Impotencia:

En cuanto a los problemas sexuales masculinos hay algunas formas y recetas para solucionarlos. Si se padece de impotencia, o si se tiene cada vez mayor dificultad en conseguir una erección, no se debe seguir forzando una solución, pues lo único que se conseguirá es obsesionarse y dificultar el proceso de curación.

La solución está en el lado opuesto. Cuanto más se obligue al pene a mantener una erección, menos posibilidades tendrá de que suceda. Si desde el principio el hombre tiene miedo de que su órgano lo traicione, la excitación sexual pasará a un segundo plano y la erección será muy difícil de conseguirse. Para ello no existen ni recetas milagrosas ni soluciones fantásticas, solo cabe aprender a relajarse y dejar que la naturaleza siga su curso.

Nunca debe pensar que su pareja espera de usted hazañas sexuales, por el contrario concéntrese en tocarse, jugar, hablar y darse placer mutuamente. No haga ningún esfuerzo particular por tener una erección. Utilice el tiempo necesario para que todo se de naturalmente.

Si la erección se produce y desaparece, no se precipite, porque la siguiente ya está en camino. Rápidamente usted podrá constatar que no tiene ninguna dificultad para sentir una nueva erección y que es muy enriquecedor y placentero el disfrutar con su pareja de los diferentes juegos sexuales sin que su orgasmo sea el objetivo esperado. No trate de forzar algo que se tiene que dar naturalmente, aunque si usted ha sido siempre impotente, necesitará la ayuda de un médico.

Si un hombre tiene una erección parcial, semirrígida, puede perfectamente penetrar a su pareja ayudándose de la mano, con la condición de que ella esté bien lubricada. En la mayoría de los casos después de haber penetrado a la mujer el hombre alcanzará rápidamente una erección completa.

Si habría que sacar una conclusión sobre la calidad sexual de una pareja, habría que decir que la paciencia y compañerismo en las relaciones casi siempre son una buena solución para poder disfrutar con mayor plenitud y menos problemas.

Eyaculación Precoz:

La eyaculación precoz describe una condición mediante la cual el hombre eyacula demasiado rápido y sin capacidad de control. Cuando la disfunción es severa, el hombre eyacula antes de que ocurra la estimulación directa sobre el pene, o bien cuando ésta es mínima.

Estudios científicos han demostrado que el hombre eyacula, como media, dos minutos después de la penetración. Obviamente existen variaciones. El criterio más importante para considerar una eyaculación como precoz, es que se produzca antes de que ambos miembros lo deseen y que este factor cause problemas en su relación sexual.

La eyaculación precoz es el problema sexual más común en los hombres. La mayoría sufrirá este trastorno en algún momento de sus vidas, sin que deba considerarse preocupante. Solo se convierte en un problema cuando ocurre en la mayoría de los encuentros sexuales. Estudios científicos han demostrado que hasta un 40% de los hombres sufren este tipo de trastorno con cierta frecuencia.

La eyaculación precoz puede aparecer a cualquier edad, pero es más común en los hombres jóvenes.

La eyaculación precoz persistente puede tener efectos muy negativos sobre la función sexual, tanto del hombre como de su pareja. A menudo el eyaculador precoz se queja de pérdida o disminución de la sensibilidad durante la eyaculación, lo que puede llevar a la pérdida de la erección y del deseo sexual.

Esto ocurre porque el hombre está tan preocupado intentando controlar su eyaculación que no logra disfrutar del encuentro sexual. Con frecuencia el hombre reduce el tiempo de juegos pre-coitales y como resultado, su pareja se siente poco estimulada.

El acto sexual puede también resultar doloroso a causa de la falta de lubricación de la pareja y este hecho puede aumentar la tensión existente y provocar la eyaculación incluso antes. La repercusión en la mujer se manifestaría en una disminución de su placer y en dificultad o incapacidad para alcanzar el orgasmo.

El resultado final es un círculo vicioso en el cual la frecuencia del acto sexual se ve reducida y se potencia la eyaculación cada vez más rápida.

Es muy raro que la eyaculación precoz esté causada por alteraciones físicas o enfermedades concretas, aunque estudios recientes encuentran bases fisiológicas para este trastorno, lo que permitirá un mayor conocimiento sobre sus mecanismos.

La mayor parte de los hombres experimentan eyaculaciones precoces durante sus primeras relaciones sexuales, en parte influidas por las circunstancias en las que se producen. El hombre aprende a controlar la rapidez de sus eyaculaciones a medida que aumenta su experiencia en las relaciones sexuales y que el entorno en el que se realizan le confiere una mayor seguridad.

Las principales causas de la incapacidad para controlar la eyaculación son la ansiedad, el sentimiento de culpa, y el miedo a no ser un buen amante. Todos estos sentimientos negativos se potencian con los sucesivos fallos en el control de la eyaculación, lo cual produce ansiedad y frustración adicional.

Por supuesto, cualquier comentario crítico de la pareja sobre esta alteración, aun no malintencionada puede empeorar enormemente el problema.

La mayor parte de los hombres superan la eyaculación precoz por sí mismos, pero algunos requieren la ayuda de un especialista. En primer lugar, el hombre debe siempre discutir el problema con su pareja.

Algunos hombres encuentran posible el retraso en sus eyaculaciones al aumentar la frecuencia de las mismas, por ejemplo, mediante la masturbación. También se pueden realizar ejercicios simples para ganar control. Estos consisten en la estimulación del pene (bien por uno mismo o por su pareja) durante un tiempo y el cese de la misma justo antes de la eyaculación.

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